
Antes de mover tierra, un proyecto de vivienda tiene que demostrar que se puede vender.
En esta fase pasan dos cosas al tiempo. Por un lado, la licencia de urbanismo y construcción, que se tramita ante la curaduría o la oficina de planeación según el municipio. Por otro, las preventas: los compradores separan su vivienda y su dinero entra, en la mayoría de proyectos, a una fiducia que lo guarda hasta que el proyecto alcanza su punto de equilibrio.
El punto de equilibrio es el momento en que el proyecto tiene licencia, ventas suficientes y el crédito constructor aprobado. Solo ahí la fiducia libera los recursos y arranca la obra.
Lo que más se subestima en esta fase es el tiempo: entre la radicación de la licencia y el punto de equilibrio pueden pasar meses, y los gastos de esos meses también hay que financiarlos.
Fase anterior: la estructuración. Siguiente: la obra.
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